InicioFormaciónEneko, cocinero de élite en MasterChef: “¡Es un regalo y una suerte tener a AFE!”

Eneko, cocinero de élite en MasterChef: “¡Es un regalo y una suerte tener a AFE!”

El vértigo ante un futuro incierto ha dado paso a una nueva etapa que le llena con la misma ilusión que tenía siendo un niño que soñaba con triunfar con un balón. Eneko Fernández de Garayalde Giménez (Zaragoza, 26 de mayo de 1984) firmó una sólida carrera como futbolista, cortada antes de tiempo por las lesiones. Tuvo que tomar una complicada y crucial decisión en su vida ante la incertidumbre sobre qué camino tomar. Se la jugó al mundo de la cocina y la gastronomía, su otra gran pasión. La apuesta se desveló como acertada a la vista del resultado final. Ganador de MasterChef 11. La vida de Eneko ha dado un giro absoluto, ya claramente enfocada a las cocinas, un escenario en el que se maneja con la misma destreza que sobre el verde.

“MasterChef me ha dado mucha más popularidad que el fútbol”, reconoce Eneko, porque “aunque ser futbolista me dio mucho, tras pasar por el programa he pasado a otro nivel. La televisión es la televisión porque te conoce toda España. Es una ola que te lleva por delante, me ha dado mucha más visibilidad”.

Culturas gastronómicas

El fútbol le llevó a los restaurantes y por ahí nació su amor por la cocina. “Los futbolistas solemos comer mucho fuera de casa, nos gusta descubrir sitios en los que se come bien y eso hice durante años en todas aquellas ciudades en las que viví. Me apasionaba descubrir las diferentes culturas gastronómicas, sus productos típicos”, explica. Cuando nacieron sus hijas, las rutinas cambiaron, ya no tenía tanto tiempo libre, “y por eso empecé a cocinar en casa. Trataba de imitar platos que había probado en diferentes sitios, sobre todo cuando regresaba del extranjero tras unas vacaciones”. De tanto experimentar, sus artes culinarias fueron mejorando y puliéndose, hasta alumbrar a un cocinero de primera categoría.

Ingresó en la cantera del Real Zaragoza y desde el Infantil B fue escalando peldaños hasta alcanzar el filial, llegando a debutar con el primer equipo en un partido que jamás olvidará. “Viví una época muy buena del club, cuando el primer equipo ganó dos títulos de Copa del Rey… Todos teníamos la ilusión por llegar a un primer equipo que luchaba por grandes objetivos y competía con los mejores”, recuerda Eneko. “Más allá del fútbol, a nivel de educación hicieron un gran trabajo conmigo y mis compañeros”, ensalza al hablar del club.

“Cumplí un sueño cuando debuté con el primer equipo -en un partido de Copa del Rey ante el Málaga- y tuve la suerte de que sustituí a Antonio Longas, mi mejor amigo. Una foto muy bonita y un recuerdo para toda la vida”, dice con emoción. Porque “calentar en La Romareda, buscar a mis padres en la grada y cumplir delante de ellos mi sueño de niño… Fue como ganar la lotería”, dice Eneko. Su equipo en aquel momento era referencia en España, con jugadores como Gaby Milito, Pablo Aimar, Piqué, Diego Milito, Cani, Zapater… “Una pasada, un equipazo…”, exclama al recordar aquella etapa.

Pep Guardiola

Se le abrió una puerta y decidió traspasarla, dejar su zona de confort después de tantos años para vivir un año que no olvidará en el filial del Barcelona a las órdenes de Pep Guardiola. Explica esa apuesta porque “me pareció un proyecto muy ilusionante, una oportunidad de crecer y aprender. Por supuesto, por la posibilidad de que me entrenara alguien como Pep Guardiola, algo que me hacía mucha ilusión”. Y a fe que disfrutó aquel año, “porque ascendimos y compartí vestuario con Busquets, Pedro, Víctor Sánchez, Oier Olazábal… Futbolistas espectaculares”.

Una exitosa campaña que le marcó, “de mucho aprendizaje. Pep me dio consejos que me han valido durante toda mi carrera deportiva. Son genios, tan exigentes consigo mismos, que lo son con los demás, lo que te hace mejorar mucho”.

“Sí, absolutamente, me di cuenta enseguida de que me encontraba ante un entrenador que triunfaría plenamente en los banquillos”, dice contundente Eneko, “pues ya entonces se hablaba de la posibilidad de que llegara al primer equipo. Me preguntaban por Guardiola y siempre decía que le veía preparadísimo para afrontar cualquier reto. Es que él era entrenador desde que era futbolista. Tiene recursos y habilidades suficientes como técnico y como director de grupos, también en cuanto a liderazgo. Es meticuloso y obsesivo con su trabajo”.

Pasos al frente

Tras una temporada tan intensa, su trayectoria da un giro inesperado y sorprendente. Se entrenaba a prueba con el Girona, recién ascendido a la Segunda División, y cuando daba por hecho que acabaría firmando, cuando quedaban 48 horas para que se cerrara el mercado de fichajes, le comunican que finalmente no cuentan con él. La decepción fue tremenda, “me quedé muy triste, hundido, no sabía qué hacer…”. Y opta por volver a una zona confortable, a la S.D. Ejea, “cerca de casa, en un equipo en el que estaban mi hermano Imanol y algunos amigos. En una palabra, decidí volver a lo conocido, aunque desde fuera, lo fácil era pensar que estaba dando un paso atrás”.

Fue todo lo contrario, su estancia en Ejea de los Caballeros fue el trampolín que necesitaba para dar firmes pasos al frente, para ir consolidando una notable trayectoria como futbolista profesional. Ficha por el Deportivo Alavés y tras una temporada en Vitoria inicia una etapa clave en el Sabadell, donde permanece cuatro años, “la época en la que mejor rendí como futbolista, época de la que guardo mis mejores recuerdos. Etapa en la que logramos el ascenso a Segunda División. En estos años di el nivel más alto en un equipo que jugaba al ‘estilo Barcelona’ con Lluis Carreras y donde me sentí muy cómodo”. Y, por si algo le faltaba a aquella bonita etapa, conoció a su mujer.

Ese periodo le lleva a un histórico como el Real Oviedo, donde pasa dos años en los que disfrutó “porque ascendimos a Segunda División, un momento que la ciudad vivió con una enorme felicidad”, pero, por el contrario, su físico empezó a enviar malas señales a Eneko.

Firma un contrato de dos temporadas con el C.D. Tudelano, pero en un momento dado “los médicos me dicen que no podría seguir jugando al fútbol. Fue un shock porque me lo dicen de un día para otro”.

Reinventarse

Y como recuerda Eneko, “tocó reinventarse”. No quedaba otra, debía decidir hacia donde girar su vida. “Tienes muchísimo vértigo en esos momentos”, reconoce. Pensó que, por los contactos hechos durante su carrera, acabaría trabajando en alguna de las grandes marcas deportivas, pero no fue así. Todo lo contrario. “Me ofrecieron trabajar en Nespresso, en Tarrasa, y por cambiar y porque veía posibilidades de crecimiento, me decidí por emprender este rumbo. Y la verdad es que, dirigiendo como mánager un equipo de trabajo, me fue muy bien, pues aprendí mucho sobre liderazgo y gestión de grupo”.

Su otra gran pasión, dejando al lado el fútbol, seguía latiendo en su interior hasta que da el paso que le ha cambiado la vida, una decisión que a buen seguro le marcará para siempre. “Era feliz en Nespresso, pero es que siempre me ha apasionado la cocina Y ahí aparece la oportunidad de participar en MasterChef. Pensaba que, si me clasificaba como finalista, se me podían abrir las puertas para trabajar en gastronomía y cocina, que es lo que me vuelve loco”, explica.

Si le dio vértigo la retirada del fútbol, más todavía entrar en un programa de tanta exigencia: “Un poco así fue, la verdad… Una vez acabé con el fútbol, hubo un punto de alivio porque iba a pasar a ser anónimo. Por contra, en el programa iba a estar expuesto ante toda España. Pero el beneficio era tan grande si se me daba bien que me la jugué, tenía que intentarlo… Me daba vértigo estar expuesto ante tanta gente, pero la oportunidad que se me presentaba era muy importante”.

Y salió ganador, en gran parte por el buen manejo de diferentes emociones, aprendizaje adquirido a lo largo de su carrera futbolística. Tiene muy claro que ser competitivo, como suele serlo cualquier deportista profesional, “me ha ayudado absolutamente para ganar MasterChef. Haber sido futbolista profesional ha sido un plus en relación a los demás participantes, era una carta que no tenían ellos. Ha influido en todo. Estoy seguro de que si hubiera participado con 20 años, no habría ganado, pero al hacerlo con ese bagaje y experiencia previa, saber aguantar la presión y el estrés a diario, lo que es el fútbol si hablamos de nivel de exigencia, me ha dado el poso y las tablas necesarias. Y también hablo a nivel emocional a la hora de relacionarme con 24 personas que no conoces, de culturas diferentes… Es tal cual como un vestuario de fútbol”.

La presión, otro concepto fundamental en la alta competición, sea cual sea la misma. Eneko reconoce que “tenía una espinita clavada por no haber sabido manejarla como futbolista en alguna ocasión. A veces me pudo y me hice pequeño en vez de dar un paso al frente. No quería que me volviera a pasar en MasterChef y el aprendizaje adquirido con el balón lo puse en práctica en el programa, donde di ese paso adelante. La verdad es que me fue muy bien esa experiencia como futbolista a la hora de manejar la presión”.

“En un vestuario hay competitividad con el que tienes al lado. En el programa también sucede eso, pero tengo la satisfacción de haber ganado con compañerismo y con juego limpio, los valores que aprendí como futbolista. Era importante para que mis hijas vieran reflejado lo que yo les intento inculcar en casa”, expone el exfutbolista.

Ahora ya no hay vértigo por ningún lado, sí la misma ilusión que en aquella época en la que a diario trabajaba por llegar al primer equipo del Real Zaragoza. Entre octubre y marzo se formará en el prestigioso Basque Culinary Center y posteriormente trabajará durante un mes en el ABaC Restaurant de Jordi Cruz. “Quiero que esos meses me ayuden no solo a formarme más, sino también a vivir ese mundo de la gastronomía, pedir consejos para saber qué negocio emprendo, ver dónde está mi sitio en la cocina y la gastronomía”, enfatiza Eneko.

AFE, un lujo

Siempre inquieto, tampoco cierra las puertas a trabajar en los dos ámbitos que mejor maneja, “por lo que trabajar en un club de fútbol como cocinero o nutricionista sería algo interesante. Los y las futbolistas somos conscientes desde muy jóvenes de la importancia que tiene la nutrición y las pautas que se deben seguir para rendir mejor. Es un colectivo que está más preparado ahora a la hora de entender lo que es una buena alimentación”.

De toda la vida unido a la Asociación de Futbolistas Españoles, Eneko exclama “¡qué gran soporte es y qué suerte tenemos los y las futbolistas de tener esta asociación!”. Apunta que “conozco AFE desde que era un niño y he visto su crecimiento. Es un soporte absoluto en cuanto a formación, ayuda jurídica, respaldo deportivo… Es un regalo y una suerte tener a AFE”.

“Me gusta que se haga especial énfasis con la formación, algo fundamental pensando en el ‘día después’. Yo, por ejemplo, he pedido becas para sacarme dos cursos de entrenador. La verdad es que siempre me he sentido muy protegido y respaldado por AFE. Nos facilita muchas cosas y siempre sabes que nunca te vas a quedar tirado”, resume para acabar un hombre acostumbrado a vivir entre balones y fogones.

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