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AFE abanderó la lucha contra la Covid-19 para defender la salud del colectivo de futbolistas

Ayudas Covid

AFE abanderó la lucha contra la Covid-19 para defender la salud del colectivo de futbolistas

La pandemia provocada por la Covid-19 marcó la vida de la sociedad a nivel global en todos los ámbitos. Una crisis sanitaria de tremendas proporciones que ha afectado a todos los sectores, también al fútbol. La Asociación de Futbolistas Españoles abanderó desde el primer momento una constante lucha por defender la salud del colectivo de futbolistas al que representa, también sus derechos laborales.

AFE impulsó determinantes acciones durante el 2020 para proteger a los y las futbolistas, convirtiéndose en ariete en esta lucha común, siendo ejemplo como asociación a nivel mundial con una labor notable y valiosa.

El 10 de marzo, nuestra asociación dio un primer paso, determinante, al exigir que se suspendieran de inmediato todas las competiciones, enviando cartas al Consejo Superior de Deportes (CSD), Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y LaLiga. La pandemia estaba descontrolada y la salud de los y las futbolistas estaba en juego, también la del resto de actores del mundo del fútbol. Dos días después, en una reunión celebrada en la sede de la RFEF, se tomaba la decisión de paralizar el fútbol, tal y como había pedido AFE.

A partir de entonces, el trabajo de AFE se multiplicó de manera exponencial. El 20 de marzo, la asociación enviaba diferentes misivas a José Manuel Rodríguez Uribes (ministro de Cultura y Deporte), Irene Lozano (presidenta del Consejo Superior de Deportes), Luis Rubiales (presidente de la Real Federación Española de Fútbol) y Javier Tebas (presidente de LaLiga), en las que solicita abrir una línea de comunicación fluida con todos ellos para que el sindicato estuviera informado en todo momento de cuestiones que pudieran afectar al colectivo de futbolistas.

Constantes reuniones

Las reuniones con capitanes y capitanas de todos los equipos y de todas las categorías se fueron sucediendo. AFE mantuvo un permanente contacto con todos ellos y ellas para conocer su situación, muchos y muchas afectados por ERTEs, golpeados económicamente en su vida cotidiana.

Los contactos con LaLiga para analizar la situación en Primera y Segunda División masculina eran permanentes, en la misma medida que AFE exigía mantener un canal de comunicación abierto con la RFEF y el CSD para trabajar en la defensa del colectivo, vivía en aquellos momentos con gran incertidumbre. Situación de los diferentes ERTEs aplicados por los clubes, prórroga de los contratos más allá de lo que está establecido en los mismos, protocolos de vuelta a la competición, medidas higiénico-sanitarias en los lugares deportivos una vez volviera la competición pasado el estado de alarma… Cuestiones fundamentales para el sindicato y para el colectivo al que representa.

A principios de mayo, cuando el término ‘desescalada’ invadía la vida diaria de la ciudadanía, AFE envío una carta al CSD y a los ministerios de Trabajo y Sanidad sobre las concentraciones de los futbolistas profesionales. Esta asociación entendía que se podían vulnerar sus derechos apelando al artículo 19 de la Constitución -Derechos y Libertades-, que especifica que ‘los españoles tienen derecho a elegir libremente su residencia y a circular por el territorio nacional’. Este precepto reconoce a los españoles la libertad para circular libremente por el territorio nacional. Esta libertad se vincula con lo establecido en el artículo 139.2 de la Constitución, que señala la imposibilidad de poner obstáculos a la libre circulación. Finalmente, AFE hizo prevalecer los derechos de los futbolistas y la idea de concentrarlos durante semanas pasó a mejor vida.

Un fondo vital

El 15 de mayo, la junta directiva aprobaba por unanimidad una acción fundamental, la creación del Fondo de Ayuda y Emergencia AFE para afectados/as por la crisis sanitaria de la COVID-19. La asociación dotó finalmente a este fondo con 1.261.320 euros, atendiendo a los y las 1.787 futbolistas que solicitaron esta importante inyección económica para su vida cotidiana.

No se olvidó AFE de la situación que se vivía en los centros hospitalarios, colapsados muchos ellos por la crisis sanitaria. Así, hizo una donación de 6.000 litros de agua a cinco hospitales y a una ONG en colaboración con Sierra Cazorla, patrocinador de la asociación. Con esta acción, AFE pretendió, en nombre de los y las futbolistas, así como del resto de personas que conforman la institución, contribuir en las difíciles circunstancias que atravesaba la sociedad y ayudar a quienes más lo necesitaban. Las botellas de agua fueron entregadas en los siguientes centros sanitarios: Hospital San Rafael, Hospital 12 de Octubre, Hospital Gregorio Marañón, Hospital Niño Jesús y Hospital Universitario La Paz. Cada uno de estos hospitales ha recibido 1.000 litros de agua en formato de botellas de 50cl.

Otra iniciativa de AFE que tuvo una gran repercusión fue el envío de una carta al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social y al CSD para trasladar a ambos organismos las inquietudes de los futbolistas de Primera y Segunda División. En dichas comunicaciones, AFE dejaba claro que “preservar la salud era el elemento más importante ante la vuelta de la competición”, subrayando que “como colectivo, nos preocupa en un escenario de pandemia que ese proceso de incorporación a la rutina de la competición no esté marcado con unas normas claras y determinadas desde el Ministerio de Sanidad, que es el que nos da total garantía para que se eviten situaciones de contagios no deseables, con afectación a un colectivo concreto”.

Tanta repercusión tuvo el envío de dicha carta, que Salvador Illa, ministro de Sanidad, fue cuestionado por vez primera en una de sus habituales ruedas de prensa por la situación del fútbol español.

Plan de riesgos laborales

Otra iniciativa de AFE, pensando en todas las categorías de ambos sexos, fue la exigencia de que todos los clubes tuvieran diseñado, y a disposición de los y las futbolistas, un plan de riesgos laborales. La asociación se dirigió a los organismos involucrados, igual que a los clubes, recordando que, en cualquier ámbito laboral, el trabajador/a debe estar protegido por un plan de estas características.

Muchas competiciones fueron canceladas cuando la pandemia golpeaba con más intensidad a la sociedad española, castigando a miles de jugadores y jugadoras. Asumieron la situación, pero pensando que para el inicio de la temporada 2020/2021 ya se habrían articulado los mecanismos necesarios para que pudieran seguir desempeñando su profesión. Fue en pleno verano cuando AFE dio otro paso al frente para defender al denominado ‘fútbol no profesional’.

La asociación impulsó una campaña de apoyo a los colectivos de Segunda División B, Tercera División, Primera y Segunda femenina, exigiendo que se garantizara su salud y se dieran los pasos al frente necesarios para profesionalizar de verdad estas categorías, con contratos laborales que reconozcan realmente la dedicación al fútbol de sus protagonistas.

640.000 euros

Todos estos colectivos lanzaron a través de AFE un unánime alegato para que se les tuviera la consideración que se merecen como profesionales del fútbol que son, exigiendo que se les garantizara el derecho a ejercer su profesión, instando a que se establecieran las medidas sanitarias necesarias para poder jugar durante la actual temporada. Para conseguirlo, AFE solicitó la elaboración de un protocolo laboral armonizado para que se pudieran iniciar las competiciones calificadas como ‘no profesionales’.

Las competiciones se pusieron en marcha, pero quedaba mucho por hacer para proteger a los y las jugadores/as. AFE continuó trabajando para conseguirlo y el 15 de octubre, su junta directiva aprobó una medida de gran trascendencia, básica para que el balón siguiera rodando en las categorías no profesionales. Ese día se aprobaba dotar de tests a los y las futbolistas de Segunda División B, Tercera División, Primera y Segunda femenina con una importante aportación de 640.000 euros para la compra del material necesario. Todo un hito en el ámbito sindical deportivo a nivel mundial y dejando claro que AFE, en función de la evolución de la pandemia, invertiría más dinero en este apartado.

Pero ahí no quedó todo. Faltaba dar un paso más al frente. Nuestra asociación, desde un principio, fue firme en su empeño por conseguir que la realización de test fuera obligatoria en las categorías catalogadas como ‘no profesionales’. Finalmente, y tras un arduo trabajo, AFE consiguió que se modificara, mediante una nueva circular, el protocolo reforzado de la RFEF para las competiciones oficiales de ámbito estatal y carácter no profesional, contemplándose la obligatoriedad de hacerse los test. Así, se estableció que los y las futbolistas de Segunda B, Tercera División, Primera y Segunda femenina se deberán hacer los consiguientes análisis entre 72 y 48 horas antes de los partidos oficiales que se disputen a lo largo de la temporada 2020-2021.

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