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Miguel Portales, Juanjo y José Carlos: así se vive un ascenso

Ascender, una palabra repleta de significados. Al inicio de temporada es un objetivo, una ilusión e incluso un elemento de presión. En los ‘playoff’ se convierte en una meta cercana, al alcance con un último sprint. Si se consigue, la felicidad es plena; la derrota, sin embargo, equivale a tristeza y dolor, pero también a fortaleza mental para recomponerse y volver a pelear de nuevo por conseguir ese ansiado objetivo.

Miguelito Portales, Juanjo y José Carlos saben muy bien cómo se viven cada una de estas sensaciones. Los tres atesoran en su trayectoria muchos partidos decisivos y ‘playoffs’, con derrotas que los dejaron hundidos y también ascensos históricos. Explican cómo se viven estos encuentros y cuáles son las sensaciones en la celebración.

Miguel Portales, ascenso con el Rincón

Miguel Ángel Portales Molina es conocido futbolísticamente como ‘Miguelito’. El lateral derecho se define como “un jugador de largo recorrido, muy rápido y defensivamente agresivo en el uno contra uno”. Los equipos andaluces saben bien de su rapidez, cualidad que potencia a diario.

El futbolista comenzó a patear el balón en su ciudad natal, Málaga, y llegó a División de Honor con el Puerto Malagueño. Fichó por el Rincón y dio el paso al fútbol sénior. Comenzó en Primera Regional Andaluza con el objetivo de hacer bien las cosas. Los dos primeros años estuvo cerca del ascenso. A la tercera fue la vencida, subiendo a Tercera División. Miguelito recuerda que sintió “muchísima alegría por el trabajo bien hecho”.

El Rincón contó con Miguelito y el lateral derecho quiso seguir en su club para foguearse en Tercera División. Estuvo tres años. En verano de 2018 recibió la llamada del Linares, un equipo top de la categoría, con ambición y aspiraciones de ascenso. Revela que no se lo pensó dos veces, hizo las maletas y partió a su nuevo destino con un objetivo: ascender a Segunda B.

El golpe contra La Nucía

Miguelito comenzó con buen pie en el Linares. El lateral lo jugó todo y consiguió clasificarse, por primera vez en su carrera, para disputar el ‘playoff’ de ascenso a Segunda División B. Ganaron las dos primeras eliminatorias, pero La Nucía esperaba en la tercera...

El Linares se adelantó en el marcador en el partido decisivo, pero los alicantinos empataron. La igualada les servía para ascender y ya se había cumplido el tiempo reglamentario; sin embargo, en el último segundo, San Julián marcó y el ascenso fue para La Nucía. Miguelito confiesa que le tocó vivir “la cara amarga del fútbol”.

El golpe fue cruel, pero Miguelito demostró fortaleza mental y, aunque le costó mentalizarse, se rehízo para competir en la siguiente temporada. El Linares volvió a clasificarse al ‘playoff’ y se enfrentó al Jaén, un partido de máxima rivalidad. Ganaron los lagartos, pero por la condición de primeros de los linarenses, ascendieron de categoría. “Era una alegría inmensa porque llevábamos dos años muy buenos y ahí lo pagas todo: el ‘playoff’ del año anterior y el partido contra el Jaén”, sentencia.

Juanjo, la otra cara de la moneda.

Juanjo y Miguelito se han reencontrado en las Sesiones AFE. Mientras que el lateral tuvo que vivir la cara B del fútbol en aquella eliminatoria, el centrocampista vivió la parte más feliz. Jugaba en La Nucía aquella temporada y asegura que “jugó el partido soñado por todo futbolista. Solo nos valía la victoria y ganamos en el minuto 90. Fue increíble, de esas cosas que se viven muy pocas veces en la vida”.

Antes de conseguir aquel ascenso se había curtido en mil batallas. Juan José Gracia Izquierdo, que se define como “un jugador polivalente” en el centro del campo y “con buen golpeo de balón y lanzamiento a balón parado”, vivió su primer ‘playoff’ con solo 19 años en las filas del Villarreal C. No subió, pero aprendió de la derrota.

La suerte todavía le tenía reservado algún golpe más antes de encontrar la gloria. Fichó por el Lucena, de Segunda B, y se clasificó para disputar la promoción, cayendo eliminados contra el Huracán. Dos años más tarde regresó a Tercera, con un proyecto muy ambicioso del Extremadura, pero les eliminó el Arenas de Getxo. 

“Mentalmente, ser el tercer ‘playoff’ en el que caes te pica más. Sientes impotencia porque se escapan oportunidades y pasan los años, pero no te queda otra que levantarte y seguir intentándolo”, confiesa. 

Ascenso con el Castellón

El siguiente intento por conseguir el ascenso llegó en una temporada histórica para el Castellón. El club consiguió el récord nacional de abonados en Tercera División con más de 12.000. Aquella temporada, los ‘orelluts’, según revela Juanjo, tenían “la obligación de ascender”.

La presión no pesó sobre la espalda del centrocampista. Reconoce que existía, pero que un futbolista tiene que ser ambicioso y vivir una temporada así “en un club como el Castellón es una gran oportunidad”.

El Castellón ganó al Portugalete en los ‘playoff’ y regresó a Segunda B. Juanjo lo recuerda como “un ascenso muy especial” por el empuje de la afición y por ayudar a un histórico a regresar a la categoría de bronce. Sin embargo, no continuó y regresó a Tercera, para jugar con La Nucía, club con el que consiguió su segundo ascenso consecutivo.

José Carlos, ‘playoff’ con su equipo local

José Carlos Gómez Martínez es centrocampista y puede jugar en cualquiera de las dos posiciones del doble pivote, tanto de seis como de ocho. Se describe como “un jugador con mucho recorrido al que le gusta ayudar al equipo y llegar desde la segunda línea para sorprender a los rivales”.

El futbolista nacido en Almansa ha sido ídolo local. Habitual en el centro del campo de los almanseños, se quedó a las puertas del ascenso con los de Paco Simón en más de una ocasión. Reconoce tener “una espina clavada” por no haberlo conseguido. Explica que clasificarse para disputar estas eliminatorias con el equipo de casa “es más especial porque tu gente te apoya, te para por la calle y les ayudas a ser más felices”.

Subió con el Orihuela

José Carlos abandonó su casa para fichar por el Orihuela con el objetivo de ascender a Segunda División B. Su primera temporada en Los Arcos fue un éxito, jugó prácticamente todos los partidos y se clasificó para el ‘playoff’ de ascenso. Los oriolanos llegaron a la final, pero cayeron y una vez más se quedó tocando la puerta de Segunda B. “La cabeza te da mil vueltas y piensas que no lo vas a conseguir nunca”, explica.

No se rindió. Aprovechó las vacaciones estivales para apoyarse en los suyos y reunir fuerzas para la siguiente temporada. El Orihuela volvió a sobresalir y terminó primero en la liga regular. Las sensaciones eran muy buenas y el centrocampista “sentía que este año sí que podía ser”. No se equivocaba, se midieron al Tarazona y consiguieron el ascenso.

El almanseño cumplió un sueño que perseguía desde hacía años y tuvo un cúmulo de sentimientos: “Me acordé de todas esas veces que he caído y me he levantado para poder conseguirlo. Recuerdo los últimos minutos de aquel partido, en los que estaba con los ojos vidriosos: ¡Por fin lo he conseguido!”.

Los tres futbolistas están de acuerdo en varios aspectos clave para conseguir el objetivo de subir de categoría, pero resaltan uno por encima del resto: la unión del vestuario. Si los jugadores tienen confianza en sí mismos y reman todos en la misma dirección, la batalla será algo menos complicada.

El objetivo es Segunda B

José Carlos disputó la pasada campaña en Segunda B con el Orihuela. Las cosas no salieron como esperaban, pero sintió que está preparado para la categoría. Ahora se ha inscrito en Sesiones AFE “porque es una buena oportunidad para volver a coger ritmo”. Quiere estar preparado para la llamada de un Segunda B o un Tercera con “un proyecto ambicioso” para subir de categoría. 

Juanjo, tras subir con La Nucía, también disputó la pasada temporada en el Grupo III de Segunda B. La pandemia le dejó sin equipo y se apuntó a Sesiones AFE para poder “entrenar y estar preparado” ante la llamada de un equipo. Le gustaría que fuera de Segunda B, aunque revela su único objetivo: “jugar a fútbol”.

Miguelito ha conseguido el ascenso con el Linares esta temporada, pero él nunca ha jugado en Segunda B. Cree que, tras haber sido parte importante del equipo, él también merece probar en la categoría de bronce.

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