InicioDeportivoLa veteranía es un grado, la ilusión se mantiene intacta: “Las Sesiones AFE nos dan la vida”

La veteranía es un grado, la ilusión se mantiene intacta: “Las Sesiones AFE nos dan la vida”

Gaby y Salero de Sesiones AFE

La veteranía es un grado, la ilusión se mantiene intacta: “Las Sesiones AFE nos dan la vida”

Uno superó los 40 años, mientras que su compañero atesora, pasada la barrera de los 30, un importante currículum futbolístico. Gabriel Fernández Romero (Mislata, Valencia, 11/4/1980) y Francisco Javier Lloret Martínez (Altea, Alicante, 31/3/1988), conocido futbolísticamente como Javi Salero, disfrutan cada minuto de esta edición de Sesiones AFE.

El paso del tiempo, los partidos sumados, no les ha restado ilusión. Todo lo contrario, ambos viven estos días en Oliva Nova con la misma pasión que un joven futbolistas que da sus primeros pasos. Por ello, tanto Gaby como Javi Salero son dos valores seguros para cualquier club que apueste por ellos.

Disfrutar por encima de todo
Gaby Fernández tiene un expediente muy amplio tras más de 20 años de experiencia futbolística. Ha desarrollado la mayor parte de su carrera deportiva en clubes de la Comunidad Valenciana, de Ontinyent a Novelda, de Paiporta a Alcira, entre otros lugares que le han visto desempeñarse en un terreno de juego; igual que lejos de su tierra jugó en Cuenca, Guadalajara o Jerez de los Caballeros. Muchas experiencias en la maleta, “con la experiencia en Segunda B, a la que más cariño tengo”, siempre en el recuerdo porque “la calidad se nota” en relación a la Tercera.

“Futbolista muy trabajador”, reconoce que “participar en estas Sesiones AFE es un regalo, supone revivir mi etapa de futbolista profesional. Se las recomiendo a todos mis compañeros, que intenten participar siempre que puedan. Todo es espectacular: cómo se viven, cómo te tratan, cómo entrenas, etc.”.

Por ello, reconoce que “afronto los partidos que disputamos durante estas sesiones como si fueran de competición oficial. Todos debemos vivir estos encuentros como si estuviéramos en un club profesional”.

Como futbolista más veterano en esta XXIV edición, insiste en que los participantes “deben disfrutar de esta experiencia” en todo momento. “Llevo años siendo el más veterano en los equipos en los que juego y siempre trato de ayudar y dar ejemplo a los compañeros. Que se suelten y disfruten allá donde estén”, recalca Gaby.

La edad no es una losa, más bien todo lo contrario porque lo que espera es que “me retire yo y que no sea el fútbol el que lo haga”. “Creo que mi veteranía, como le explico muchas veces a los jóvenes, no deja de ser una anécdota. Más que motivación, se trata de sentir el fútbol, como es mi caso; es algo inexplicable”, enfatiza.

“Estoy abierto a cualquier oferta que pueda llegar”, comenta el mediocampista, que cuando se retire espera “seguir vinculado de alguna manera al mundo del fútbol”. Cree que todavía puede aportar muchas cosas a un equipo “por esa veteranía, por saber qué hacer en cada instante, en cada partido. No sólo es importante lo que pasa en un terreno de juego, también lo es manejarse y aportar dentro de un vestuario”.

Como anécdota, el valenciano juega al fútbol playa. “Comencé gracias a Alfredo Pareja, portero internacional con España, porque me invitó a probarlo y me enganché. Juego la liga nacional en verano porque a mi edad no me gusta parar”, relata. “Intento compaginar el fútbol con el fútbol playa y lo recomiendo, porque nos viene bien a medida que cumples años”, añade.

Sesiones que dan la vida

Javi Salero, otro veterano en esta edición de Sesiones AFE, dio sus primeros pasos en el filial Alicante C.F., llegando a estrenarse con el primer equipo en Segunda División. Posteriormente jugó en Ontinyent C.F., Huracán Valencia C.F. (disputó un ‘play off’ de ascenso a Segunda División), C.D.C. Lucena, U.B. Conquense, Novelda C.F., C.F. La Nucía (dos ‘play off’ de ascenso a Segunda B con el objetivo logrado a la segunda) y Atzeneta U.E. (fue protagonista del histórico ascenso a la tercera categoría del fútbol español).

Sin lugar a dudas, con esos ascensos siempre en la memoria, Javi se queda “con mi etapa en el filial del Alicante porque llegué a disputar tres partidos en Segunda División. Me pilló con 19 o 20 años y estás nervioso cuando ves tanta gente en las gradas, te enfrentas a jugadores que ves por televisión… Pero al fin y al cabo es un partido más de fútbol y una vez en el campo se sueltan los nervios”.

El extremo se considera por encima de todo “un jugador de equipo, me gusta asociarme con mis compañeros; juego por fuera, pero también puedo hacerlo por dentro. Soy rápido, con desborde…”. Un valor seguro para el club que contrate sus servicios. Estos días “disfruto porque te sientes futbolista, adquieres confianza… Todos llevamos un tiempo parados y ahora se trata de trabajar y tener suerte” para que le fiche algún club. “Quiero agradecer a AFE la organización de estas Sesiones porque nos dan la vida”, remata.

No vacila al afirmar que “esta concentración de Sesiones AFE es un auténtico lujo para todos los futbolistas que la vivimos”, subrayando que “es una maravilla recibir este trato y que ofrezcan esta oportunidad a jugadores que estamos sin equipo; ponernos en forma con profesionales del fútbol y tener este escaparate para que nos vean en acción diferentes clubes”.

Señala que “generar un buen ambiente siempre es clave en cualquier vestuario, hacer piña. Soy jugador de equipo y estoy seguro de que aportaré cosas positivas allá donde vaya. Siempre aspiras a lo máximo, un proyecto con aspiraciones de futuro. A ver cómo se desarrolla esta concentración y más adelante ya decidiré”.

Como otros compañeros, estudió la carrera de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte “y ahora tengo que preparar el máster para la docencia pensando en unas oposiciones con el objetivo de conseguir una plaza de profesor”.

Y para acabar, Javi aconseja a las nuevas generaciones: “A los más jóvenes les diría que trabajen, que crean en sus posibilidades. El fútbol siempre te las da y les insto a que crean en sí mismos y aprovechen esas oportunidades que aparecerán, que nunca bajen los brazos”.

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