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Alberto Aragoneses, un portero con espíritu aventurero y solidario

Alberto Aragoneses

Alberto Aragoneses, un portero con espíritu aventurero y solidario

Alberto Aragoneses Lablanca (Madrid, 8 de septiembre de 1993) es un portero peculiar, distinto a los demás. Es un apasionado del fútbol y un aventurero. Transmite su ilusión, sus ganas por jugar al fútbol y un firme empeño que ha plasmado en todos sus proyectos, que no han sido pocos y no precisamente fáciles.

Alberto recuerda que “desde pequeñito me ha gustado el fútbol”. Fue a hacer unas pruebas al C.U. Zona Norte “con 11 años y como no había portero empecé a jugar en ese puesto. Siempre ha sido mi pasión, aunque nunca he sido un portero que físicamente destacara. Al final he conseguido jugar en Tercera División y en Segunda B en Madrid, y mi última temporada la pasé en Islandia”.

Alberto Aragoneses siempre ha compaginado el fútbol con otras actividades. Estudió Ciencias de la Actividad Física del Deporte y se dedica “a la educación. Hago entrenamientos, clases con niños y también me gusta la cooperación. He trabajado en varias ONGs en África y en Brasil”.

Viaje a África
Su espíritu aventurero y solidario le ha llevado a emprender, sin dudar lo más mínimo, grandes empresas. Estaba esperando una oferta de un equipo de Segunda División de Islandia y, mientras estaba a la espera, Alberto se fue “a una ONG a llevar un proyecto de fútbol. Es una ONG valenciana que se llama Meraki Bay y se dedica a sacar a los niños de las calles a través del deporte. Llegó la pandemia y me embarqué en una aventura, un proyecto social en una ruta entre Zambia y Tanzania, con actividades educativas, deportivas y, a la vez, intentando frenar el coronavirus comprando material sanitario y haciendo mascarillas para repartirlas entre la población tanzana”.

Alberto explica que este viaje a África fue “una manera de desconectar del fútbol. Desde los 18 hasta los 24 años había estado jugando al fútbol en España, compaginándolo con la labor de entrenador, estudiando, además de mis entrenamientos como futbolista. Esa actividad, de lunes a domingo, es muy exigente y necesitaba una desconexión, necesitaba hacer algo diferente, algo educativo y solidario”.

En África, por causa de la pandemia y el cierre de fronteras, estuvo nueve meses. “En Tanzania -apunta Alberto-, me rompí el cruzado jugando un partido benéfico. Allí nunca supe lo que tenía porque no hay médicos, sólo sabía que mi rodilla estaba inflamada. Cuando pude regresar a Madrid me operé con el doctor Leyes y su equipo y estoy como nuevo. Llevo diez meses y me encuentro fuerte y en el mejor momento de mi carrera deportiva”.

Aragoneses es un portero que, hasta que se marchó a Islandia, siempre había militado en equipos de Tercera en Madrid. Cuenta que jugó “un año en Segunda B con el San Sebastián de los Reyes. Me siento muy orgulloso de haber jugado en esta categoría sin haber pasado por ninguna cantera, sólo luchando con la pasión que tengo por jugar”. Hasta los 25 años ha estudiado sobre preparación física y, “gracias a ello -explica-, ahora estoy más en forma que nunca. He trabajado mucho físicamente y estos dos últimos años han sido más de trabajo mental. La vida te saca del fútbol y tienes que descubrir otras cosas para poder ganarte la vida. África me enseñó mucho a valorar las necesidades básicas. Se acaba el fútbol y los futbolistas no sabemos hacer otras cosas porque nos lo han dado todo hecho”.

Mejorar el inglés
Decidió irse a un equipo de la Segunda División de Islandia porque “quería aprender inglés. Necesitaba mejorar mi inglés para hacer un máster y tenía claro irme al extranjero. Me salió la oferta de un equipo de Islandia, me gustaba la aventura y me fui allí. Me trataron fenomenal, con unas condiciones muy buenas y me sentía afortunado porque por primera vez estaba viviendo del fútbol, sin necesidad de hacer otra cosa”.

Para Alberto Aragoneses, estar ahora en Sesiones AFE “es increíble. He pasado de estar un año atrás en África a compartir mesa con futbolistas ‘top’, a entrenar con un cuerpo técnico que sabe lo que es el fútbol profesional. Es increíble lo que te puede cambiar la vida de un año para otro”.

El portero madrileño concluye diciendo que conocía previamente las Sesiones AFE y, al encontrarse sin equipo, “siempre había pensado en la posibilidad de participar en estas Sesiones. Estoy en mi segunda etapa futbolística y creo que ahora soy mucho mejor portero que antes. No tengo ningún problema en ir a cualquier sitio, me gusta viajar y estoy abierto a vivir una nueva aventura con los guantes y las botas puestas”.

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