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José Miguel Morales y el elixir de la eterna juventud

La ilusión sigue siendo el motor que a diario le impulsa para continuar jugando. A sus 42 años, José Miguel Morales Martínez (Barcelona, 26 de diciembre de 1976) continúa dando guerra en los terrenos de juego y sin plan de retirada a la vista. “Tengo la suerte de hacer lo que más gusta”, exclama el veterano futbolista del Club de Fútbol Badalona (club del Grupo IV de Segunda B), que sigue disfrutando a diario del fútbol. Continúa en pie porque su rendimiento no ofrece dudas, continúa siendo un guardameta fiable y, lo que es más importante, disfruta como el primer día.

Su larga trayectoria siempre se desarrolló en Catalunya. Gramenet, Damm, CD Torre Baro, FC Santboià, CE Mataró, Terrassa FC, UE Sant Andreu y CF Badalona, en este último desde 2015. Cientos de partidos a sus espaldas y los que le quedan, pues en su hoja de ruta no aparece a la vista fecha de retirada. “Todo es cuestión de ilusión, es lo que me mantiene en activo a mi edad. Llevo disfrutando durante toda mi vida jugando al fútbol, me encanta y es mi modo de vida”, relata en charla con ‘O11CE Metros’ el veterano guardameta.

Son incontables sesiones de entrenamiento sumadas durante tantos años, pero cuando amanece, afronta la siguiente con el mismo talante que el primer día.  “No, al revés, no me cuesta a diario acometer una nueva sesión de entrenamiento. Trabajo al máximo siempre”, reconoce.

Un gol inolvidable

Deporte cargado de valores, dice que cuando se retire permanecerán en su memoria “el trabajo en equipo, el sacrificio… Pero, sobre todo, después de tantos años te das cuenta de que lo más importante del fútbol son los compañeros, que al final se convierten en amigos. Pasas muchísimas horas trabajando con ellos por un bien común y si hay ‘feeling’, todo fluye mejor”.

Muchos recuerdos, muchas vivencias grabadas en su memoria. Una en concreto nunca la podrá olvidar, el único gol que ha marcado durante su larga trayectoria, “de cabeza en un partido de Tercera en el que defendía la camiseta del FC Santboià. Estaba lesionado, había pocos compañeros y el entrenador me dijo si me atrevía a jugar de delantero. Accedí y marqué un gol que sirvió al equipo a empatar a tres”.

La hora de colgar las botas no entra por el momento en sus planes inmediatos. “Afronto mi vida futbolística día a día, no me planteo la retirada por el momento”, subraya, explicando que “cuando acabe la temporada, ya se verá qué sucede. Lo único que me haría cambiar de opinión es que el Espanyol, club en el que llevo trabajando varios años formando porteros, me marque otra cosa”.

El dietista

La ilusión tiene fuerza, pero sin un físico a punto no seguiría José Miguel rindiendo a plena satisfacción. En este sentido, “es algo primordial y por ello el dietista es fundamental para mí, posiblemente haya descubierto tarde la importancia que tiene la alimentación”. Desde hace un año, aproximadamente, sigue a rajatabla las directrices del profesional de la alimentación, aunque “me hubiera gustado haber trabajado con uno antes… La verdad es que estoy muy contento porque ahora recupero mucho antes y puedo seguir haciendo lo que más me gusta en plenas condiciones”.

José Miguel revela que el dietista “me ha quitado muchísimas cosas, pero no paso hambre, más bien todo lo contrario. Ahora sé con más claridad lo que debo comer y cuando, tengo más cultura en este aspecto. No es que antes comiera mal, pero ahora he aprendido a hacerlo; por poner un ejemplo, la fruta no la como por la noche. En una palabra, sé lo que debo ingerir en cada momento y, sobre todo, cómo complementar mi alimentación. La verdad es que me encuentro muy bien”.

“Mis compañeros no me tratan de una manera especial, sigo siendo uno más del grupo, aunque alguno podría ser mi hijo”, explica el experimentado portero, que sí reconoce que “aunque no me siento como un formador de los compañeros más jóvenes, sí es cierto que les traslado todo lo que he vivido. Les hago ver que disponen de una oportunidad muy buena para vivir del fútbol, que muchos no saben lo que es”. Considera que “antes la cultura era diferente y te costaba mucho más llegar, además de que económicamente la situación era otra. Les traslado que el sacrificio es primordial si quieres ganarte la vida con el fútbol”.

Su bestia negra

No duda al señalar “el ascenso a Segunda A con el Terrassa FC como el mejor recuerdo que tengo”, igual que el peor no ofrece dudas, el descenso con el mismo club a la categoría de bronce del fútbol español. Reconoce que “me queda la espina clavada de no haber podido jugar en Primera División, eso es algo evidente. Sin embargo, he tenido la fortuna de jugar con futbolistas que sí han llegado a la élite. Me quedo con que he sido internacional 5 veces con la Selección de Cataluña, enfrentándome a selecciones como Argentina. Son partidos que al final quedan ahí en el recuerdo”. “Tuve enfrente a jugadores como Messi y el Kun Agüero, momentos que nunca se olvidan”, resalta.

“No sabría decirte el mejor delantero con el que me he enfrentado, pero sí puedo hablar de mi bestia negra y ahora somos incluso amigos… Siempre que nos veíamos las caras me marcaba. Se trata de David Prats, un futbolista que precisamente jugó muchos años en el Badalona, que fue compañero mío pen el Tarrasa y el Sant Andreu”, recuerda.

Hasta que el cuerpo y la mente aguanten, José Miguel seguirá alargando su carrera como futbolista. Disfruta jugando en Segunda B, “categoría en la que hay mucho nivel, en la que varios clubes van recuperando poco a poco el nivel de antaño”. Lo que está claro, ahora que compagina su faceta como jugador con la de preparador de porteros en la cantera del Espanyol (categorías infantil y cadete), es que su futuro siempre estará ligado al fútbol. Será un buen ejemplo a seguir…

Artículo publicado en el cuarto número de nuestra revista O11CE METROS.

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