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Del césped a las aulas: así es la nueva vida de Natalia Pablos

El pasado verano se le hizo eterno. Hacía tiempo que había tomado la decisión de poner el punto y final a su exitosa carrera deportiva, pero cortar con el pasado para iniciar una nueva vida no fue sencillo. El trabajo de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) fue determinante para que la delantera se desvinculara definitivamente del Rayo Vallecano y emprendiese un nuevo rumbo alejado del mundo del fútbol. Natalia Pablos (Madrid, 15 de octubre de 1985) disfruta ahora con la docencia, educando a chicos y chicas, una faceta que la llena por completo y que disfruta a conciencia a diario.

Atrás quedan años dedicados al fútbol, 350 goles en la Liga española en su haber, títulos y un legado de un incalculable valor para muchas generaciones de futbolistas. Ahora pasa su tiempo en el colegio San José de Getafe, impartiendo clases de inglés (conversación) y educación física en inglés. Da clases a varios cursos, a chicos y chicas de entre 6 y 12 años que al principio la miraban de manera especial por saber quién era su nueva maestra.

“Me está aportando mucho mi nueva carrera, puedo transmitir a los alumnos lo que yo he aprendido en el mundo del deporte, en este caso el fútbol. La verdad es que estoy disfrutando mucho porque a estas edades los niños son muy receptivos”, explica en conversación con ‘O11CE Metros’. “Además, estar delante de una persona que, por decirlo de alguna forma, ha sido mediática, provoca que todo lo capten mejor. Me miran con una sonrisa, preguntándose qué hace una mujer que ha sido futbolista dando clases en el colegio. Y sobre todo porque saben que me he retirado para ser su profesora”, destaca.

“El primer día en el colegio fue similar a mi primer día en el Rayo Vallecano”, reconoce la exfutbolista. “Tenía nervios, incertidumbre por lo que pudiera pasar, me preguntaba si sería capaz de hacer las cosas bien… En fin, son dos momentos muy parecidos”, añade, aunque tras semanas de trabajo “ya me siento suelta. Los alumnos ya me conocen, también los profesores, saben cómo trabajo y se han adaptado a mi manera de dar las clases”.

En concreto, apunta que especialmente “ha ayudado a las niñas tener una profesora que ha sido futbolista. Es decir, se preguntan que “si ella puede jugar en el patio, ¿por qué no puedo hacerlo yo? Resumiendo, por encima de todo les ha ayudado a sentirse integradas con los chicos. Ellos son los que habitualmente juegan al fútbol y alguna niña siempre ha tenido el típico problema de que no le pasan el balón. Lógicamente, siempre me señalan a mí, haciendo ver que una mujer puede jugar al fútbol con total normalidad”.

Ya como profesora, afirma que “los conocimientos siempre son importantes, pero no podemos olvidar que es muy importante inculcar buenos valores, como la solidaridad, saber competir, respeto, compañerismo, no mentir… En fin, son valores que el día de mañana serán fundamentales para ser una persona u otra”, apunta.

“Ha cambiado mucho el mundo estudiantil en relación a cuando yo iba al colegio”, reconoce la exjugadora profesional, pues “ahora los alumnos están sentados en grupo y la era digital y de las nuevas tecnologías lo ha cambiado todo. En fin, la sociedad ha cambiado y, por lo tanto, también la enseñanza”.

Considera que “el mundo del fútbol tiene que involucrarse más con la formación. Las chicas saben que muy pocas pueden ganarse la vida con el fútbol y, además, solo durante unos años, por lo que tienen que estar preparadas para cuando cuelguen las botas. Mientras, muy pocos chicos llegan a la élite, la mayoría se quedan en el camino. Todos deben ser conscientes de ello”. En este sentido, añade que “la oferta formativa de AFE es fundamental y muy atractiva. No solo pensando en el trabajo del futuro, sobre todo para tener una buena formación”.

Su nueva vida le llena tanto que asegura que “no echo de menos el fútbol. Y no lo añoro porque me gusta mucho lo que hago, además de que tengo la posibilidad de seguir el fútbol a través de la televisión, que es algo que me encanta. Y como he empezado de inmediato a trabajar, mi cabeza no está pensando en la carrera que he dejado”. Eso sí, reconoce que “se te hace raro no ir a entrenar todos los días, dejar de viajar, no compartir momentos con las compañeras…”.

Y, para concluir, señala que “sin duda los grandes beneficiados han sido mi familia y mis amigos. El trabajo me satisface mucho, pero es cierto que ahora tengo más tiempo libre para hacer otras cosas, como viajar o disfrutar de mi gente, algo que era complicado cuando jugaba al fútbol”. 

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