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Borja de Prada, de futbolista a bombero: “Los clubes se deben involucrar más en la formación”

Defender el escudo del Real Madrid desde temprana edad no le cegó, siempre tuvo claro que los libros debían formar parte de su vida. Llegó a la cantera blanca desde el Coslada, siendo benjamín, y fue escalando peldaños hasta instalarse en el primer equipo juvenil, apenas a un par de pasos de cumplir el gran sueño de alcanzar el primer equipo. Aquella brillante trayectoria no le desvió del camino que entendió debía recorrer para labrarse un futuro lejos del fútbol. Borja de Prada (Madrid, 16/02/1985) tuvo claro antes de tener la mayoría de edad que no debía olvidarse de las aulas, que la formación era fundamental en el caso de que el balón no le permitiera asegurarse una vida acomodada. Aquella decisión fue acertada y hoy se gana la vida como bombero militar, después de años disfrutando con el deporte.

Los afiliados/as de AFE tiene la oportunidad de seguir los pasos de Borja merced al acuerdo sellado con INTEGRAL, un convenio de colaboración gracias al cual, este prestigioso centro de formación, con más de 20 años de experiencia, proporcionará una formación técnica con el fin de que los alumnos/as puedan optar a conseguir una plaza pública (policía local y bombero) mediante un proceso de oposición. Una excelente oportunidad porque como explica Borja, “el perfil de futbolista cuadra con el de bombero. Hablamos de una persona que físicamente está perfectamente preparada gracias a su carrera, que ya tiene una sólida base sobre la que trabajar al ingresar en la academia. Sigues haciendo lo mismo que como futbolista, pero al mismo tiempo te formas para tener una salida profesional. A nivel físico haces lo mismo que has hecho cuando has sido deportista, pero al mismo tiempo formándote”.

El que fuera defensa central conoció a colegas que alcanzaron la élite, casos de Borja Valero, Juanfran, De la Red, Roberto Soldado, Balboa o Laure. Trabajó a las órdenes de entrenadores como Paco Buyo o Quique Sánchez Flores, pero nunca eligió el camino más fácil. “Ya con 18 años empiezo a preocuparme de mi formación académica”, explica Borja, que reconoce que “con esa edad vives en la burbuja del fútbol. En esa etapa no llegas a ser consciente realmente de lo que es la vida, en la que lo primordial es formarte a nivel académico y como persona, quedando en un segundo término el deporte. La realidad es que, en líneas generales, se da prioridad al fútbol”.

“¿Qué me gustaría hacer en la vida?, me pregunté siendo joven”, evoca De Prada, que entendió que estudiar para ser bombero, compaginando su vida como futbolista, era lo más acertado. “Ser bombero me aporta a nivel individual sentirme útil, siento que cada día puedo hacer algo que tiene una repercusión. Y, además, tengo la sensación de que aprendo cosas diferentes todos los días”.

Alejado ya de los terrenos de juego, su vida profesional se desarrolla en el Cuartel General del Ejército del Aire de Madrid. Siempre en función de las guardias de 24 horas, o no, que debe cumplir. “Si me toca, me paso el día entero en el trabajo, realizando diferentes acciones, como mantenimiento, revisión de equipo… “. Cuando toca descansar, tiene “el lujo de pasar mucho tiempo con mi hijo, aunque también debes completar entrenamientos y seguir con tu formación”.

De su época como futbolista del Real Madrid tiene “recuerdos muy buenos. Todo tiene mucho ver con la competencia diaria, el nivel de exigencia es máximo. Estás con los mejores jugadores de tu edad y debes tener constantemente una actitud positiva, con la cultura del esfuerzo siempre presente en el día a día”. Borja destaca que aquella etapa le ayudó “en mi faceta profesional, para conseguir un trabajo que me gusta, que pude compaginar muchos años con el fútbol y me vino muy bien”.

Tras su etapa en el Real Madrid, pasó por Real Zaragoza, San Sebastián de los Reyes, Gimnástica Segoviana, Eldense, Rayo Majadahonda, San Fernando, Colmenar Viejo e Internacional de Madrid. Siempre con apuntes y libros como perennes compañeros de viaje. Borja estima que “es excepcional que un futbolista joven se preocupe de su formación antes que de su carrera deportiva. Son muchos los que juegan al fútbol y la realidad es que son muy pocos los que con 24 o 25 años se ponen a estudiar. Además, es una etapa que posiblemente sea tardía para iniciar unos estudios”.

Considera el ex futbolista del Real Madrid que “los clubes, en general, se deberían involucrar mucho más en este asunto, inculcar a los futbolistas la necesidad de realizar algún estudio, pensar en el día después”. Cree Borja que “sobre todo hay que empezar en categorías inferiores, con los chavales más jóvenes. No vale con dar una charla anual instando al futbolista a que estudie, se trata de hacer un seguimiento semanal. Que no se quede todo en pedir las notas a final de temporada o ‘amenazar’ con que no le vas a alinear si las tiene malas, porque eso al final no sucede”.

Por ello, significa, “me parece genial la apuesta de AFE por la formación, porque me hubiera gustado tener a mi alcance en su momento todas esas ofertas. Son herramientas y apoyo para encontrar una salida, algo que no sucedía hace años”. Borja reconoce que conoce “muchos futbolistas que no saben qué hacer al acabar su carrera deportiva. Más cuando han pasado la barrera de los 30 años. A esas alturas, se comienzan a preocupar, otros se empiezan a buscar la vida sin tener nada preparado. Es dejarlo todo en manos del azar”.

El madrileño insiste en que “sigo viendo muchos futbolistas jóvenes que se preocupan más por subir de categoría, por progresar en el mundo del fútbol y dejan de lado la formación académica, cuando se pueden compaginar perfectamente fútbol y estudios”. “Ahora que soy padre”, relata para terminar, “me doy cuenta de la importancia que tiene la formación en la vida de un futbolista. Yo lo tuve claro con 18 años, pensando en que, si con 24 o 25 no estaba jugando en Primera, debería buscar una salida. Hoy en día estoy bien situado y tengo una estabilidad laboral de la que se aprovechará mi hijo”.

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