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Ainhoa Tirapu: “Me inspira ternura ver a una niña jugando al fútbol en el patio de un colegio”

“Creo en el derecho a soñar de cada niño y niña. Tienen el derecho a soñar a jugar, como es mi caso, en San Mamés ante casi 50.000 personas”. La palabra de Ainhoa Tirapu de Goñi (Pamplona, 4 de septiembre de 1984) es escuchada y respetada. La portera del Athletic Club de Bilbao es uno de los grandes referentes del sector, por su personalidad y los valores que transmite lejos de un terreno de juego, clave en el imparable crecimiento del fútbol femenino en España.

En una charla con ‘O11CE Metros’, la futbolista analiza la situación actual del fútbol femenino en España, el gran momento profesional que vive en el Athletic Club, ese convenio colectivo que exigen las futbolistas y su firme carácter solidario con su involucración en ‘Common Goal’, el proyecto que impulsa Juan Mata.

¿Qué o quién te inspiró para ser futbolista?

Si tuviera que señalar una persona fundamental para que sea futbolista, diría que mi padre. Fue futbolista y desde pequeña me gustó el fútbol; de hecho, era de las pocas niñas de mi entorno que lo practicaba. No obstante, no hay un momento determinado en el que decidiera ser futbolista. Siempre me gustó el deporte, aunque es cierto que cuando tocaba ir a ver algún acontecimiento deportivo, siempre elegía un partido de fútbol, eso lo tenía muy claro.

LA LLAMADA DE LA SELECCIÓN

¿Y te encontraste muchos obstáculos para jugar al fútbol?

Tuve la suerte de que en mi pueblo siempre hubo un equipo femenino, algo que no era común cuando era pequeña, lo que facilitó hacer realidad mi deseo. El Lagunak tenía equipo en categoría nacional y también en categorías inferiores. La realidad es que en el resto de Navarra no había opciones.

¿Y cuándo sientes que puedes ser alguien importante en el mundo del fútbol, que va a ser algo fundamental en tu vida?

Yo siento eso cuando me convocan por primera vez para jugar con la Selección Española. En ese momento pienso que puedo tener opciones de llegar a un nivel alto. Recuerdo que tenía 16 años y me citaron para la Sub 19. Mi familia pensó entonces, sobre todo mi padre, que lo dejaría cuando cumpliera 20 años… Yo que creo que sólo por llevarle la contraria, estiré el sueño hasta ahora (risas). Y ya llevo 24 años jugando…

¿Y por qué portera?

De niña no quería ser guardameta. En el equipo que estaba cuando era niña había muy buenas futbolistas, caso de Erika Vázquez (también jugadora del Athletic Club), y siempre ganábamos por goleada. En aquella época yo no era de las mejores. Un buen día me probaron como portera… y hasta ahora.

La evolución del fútbol femenino en España fue lenta durante muchos años, pero ahora parece que el proceso se ha acelerado notablemente…

La realidad es que en estos últimos años se está notando el crecimiento de manera exponencial. Todavía está en su juventud si lo comparamos con el masculino, pero lo cierto es que ha experimentado un subidón. Yo considero que el momento clave, el punto de inflexión, es la participación de la Selección absoluta en el Mundial de 2015. A partir de ese momento, han llegado más patrocinadores y más agentes para apoyarnos, ha provocado que haya crecido notablemente.

EL CONVENIO COLECTIVO

¿Qué sientes cuando pasas por un colegio y ves jugando niñas al fútbol con total normalidad?

Aunque no debería ser así, me sigo sorprendiendo… Cuando te cruzas con un grupo de chavales jugando al fútbol y te encuentras con una niña, te fijas en ella y recuerdas tus años de juventud, siempre me inspira ternura y me fijo en ella. Supongo que en estas situaciones te ves refleja en ella y evocas tus años de juventud, cuando eras la única niña que jugaba. Siguen siendo pocas hoy en día y creo que poco a poco debemos cambiar este escenario. Pero insisto, aunque no debe ser así, me siguen llamado la atención este tipo de escenas.

¿Sentís que ya sois referencias para las niñas? Ya es algo normal ver a una futbolista firmando autógrafos…

Claro que lo notamos, cada vez más. Que hayamos crecido tan exponencialmente y aparecer en los medios de comunicación, provoca que las niñas pequeñas se fijen en nosotras. Cuando acudieron 48.000 espectadores para ver el Athletic-Atlético de Madrid de Copa de la Reina, esas niñas nos vieron en un gran estadio, nos consideran referencias y van a soñar con jugar en San Mamés algún día. Estas cosas son importantes para que vean desde pequeñas que pueden ser lo que quieran, no sólo futbolistas.

¿Qué sentiste al jugar en San Mamés ante casi 50.000 espectadores?

Las emociones fueron increíbles… No esperaba tanta gente, la verdad. Parecía que iba a ir mucha, pero yo no esperaba que tanta. Es muy bonito jugar en tu estadio con ese ambientazo. Lo peor fue el resultado para nosotros, pero todo lo demás estuvo muy bien.

¿Todavía cuesta convencer a las empresas para que apuesten por el fútbol femenino?

Algunas ya han entrado en el fútbol femenino como patrocinadores, pero todavía podrían acercarse más. Es cierto que cada día hay más que se fijan en nosotras, pero todavía se podrían acercar muchas más.

¿Qué esperas del Convenio Colectivo que se está negociando?

Espero que se establezcan unos mínimos dignos para todas las futbolistas, no unos mínimos sin pensar en lo que realmente necesitamos. Es un momento muy importante y creo que tenemos que apretar, aunque sin pasarnos, y espero que podamos hacer historia con este convenio.

LA FIRME APUESTA DEL ATHLETIC

No es sólo una cuestión de dinero, ¿no?

Muchas veces, cuando se habla del convenio, muchos aluden al salario mínimo. Pero igual en vez de fijarme en eso, debo hacerlo en la cotización; para poder cotizar un día laborable por un día trabajado de cara a mi jubilación. En una palabra, debo pensar en el futuro. O quizás debo pensar en el salario que percibo cuando estoy de baja, cuando normalmente me la estoy cogiendo por una lesión producida por el puesto de trabajo que desempeño. En fin, hay muchas cuestiones del convenio, que no son sólo dinero, que son necesarias. Me puede parecer bien que se fije un salario mínimo, pero igual prefiero asegurarme una jornada laboral digna, no tener parcialidad cuando la realidad es que estar en Primera División implica tener una jornada completa. Hay que ver qué necesitamos y negociar; debemos ser conscientes de que el fútbol femenino está creciendo y que si ahora nos pasamos y ponemos el listón muy arriba, igual acabamos arrastrando a la competición. Y tampoco es esto. Somos conscientes de la situación y no vamos a pedir por pedir. Eso sí, hay asuntos que sí hay que blindar en determinados aspectos que están por delante del salario mínimo.

En tu caso, tu vida es la de una profesional con todas las letras, el Athletic Club os trata y os considera exactamente igual que a los integrantes del primer equipo masculino…

Así es. Las futbolistas del Athletic tenemos la suerte de que el club nos protege muchísimo porque cree firmemente en el fútbol femenino. Tenemos aseguradas todas las condiciones laborales que se piden en el citado convenio. Eso sí, no se trata de lo que tengamos en el Athletic, cuando se negocia un convenio colectivo es para exigir unos mínimos para todas las futbolistas de Primera División. No me quejo de nada y creo que mi club es un referente. Siempre vas a querer más, pero estamos muy bien porque podemos dedicarnos exclusivamente al fútbol.

¿Cómo valoras el papel de AFE en el fútbol femenino? Eres la vicepresidenta de su Comité de Fútbol Femenino…

Al fútbol femenino le costó entrar, pero una vez conseguido, en todo momento está pendiente de nosotras, siempre en contacto con las futbolistas para hablar del Convenio Colectivo. Qué necesitamos, en qué nos puede ayudar… Ha habido varias reuniones y el contacto es continuo. Al final se agradece la entrada en el mundo del fútbol femenino de todos los actores que lo hagan para ayudar.

LICENCIADA Y EMPRESARIA

Cuando cuelgues las botas, ¿seguirás vinculada al mundo del fútbol? Si es así, ¿en un despacho o en el césped?

La retirada, esa gran pregunta (risas). Después de los malabares que he tenido que hacer para jugar al fútbol, estudiar una carrera universitaria y trabajar, ahora que me desempeño como profesional del fútbol, mi único objetivo es disfrutar de este momento, una etapa que jamás pensé que viviría. No sé cuándo acabará mi carrera, sólo me centro en disfrutar este momento tan bueno. Tengo una carrera hecha (es licenciada en Química y tiene un Máster en Toxicología y Contaminación Ambiental), me he formado como entrenadora, que es otra opción, estoy en excedencia en un trabajo, soy empresaria (lanzó al mercado la marca de ropa Sutil Urban)… Tengo muchas vías abiertas, pero la realidad es que a día de hoy no tengo nada pensado, estoy centrada en disfrutar de esta etapa tan bonita que estoy viviendo ahora.

La formación cada vez es más importante en la carrera de un/una futbolista…

Obviamente, es importante hacer ver a las futbolistas jóvenes lo importante que son los estudios. Por muy buenas condiciones que tengamos en el futuro Convenio Colectivo, no vamos a poder vivir el resto de nuestras vidas gracias al fútbol; nuestra carrera es corta, tiene una jubilación temprana y hay que seguir viviendo. Tenemos que tener recursos para salir adelante y por mucho que haya crecido el fútbol femenino, la situación no va a cambiar en los próximos años. Todavía queda mucho por hacer y aunque no fuera así, yo siempre insisto en que es muy importante tener unos estudios que te van a brindar otras oportunidades. Hay futbolistas que se han tenido que retirar por culpa de una lesión y se han tenido que buscar la vida en otro ámbito. Para mí nunca será una opción, por mucho que se profesionalice el fútbol femenino, dedicarme única y exclusivamente al deporte sin crecer en otros ámbitos de la vida.

Fuiste de las primeras personas que se involucró en el proyecto ‘Common Goal’ que impulsa Juan Mata…

Me incorporé al proyecto un poco intrigada al principio por lo que leía. Es cierto que hablé con mi ex compañera Irene Paredes, que estaba involucrada, y le pregunté cómo funcionaba. Me informó y al final yo siempre he sido de colaborar en lo que he podido. Intento devolver todo lo que el fútbol me ha dado a mí. Me ha aportado muchísimas cosas y me puedo permitir el lujo de ayudar a otras personas. Yo estoy centrada en un proyecto que se llama ‘Yuwa’, radicado en la India, que trata del empoderamiento de la mujer a través del fútbol. Es un proyecto redondo porque se unen mi deseo de ayudar y mi pasión por el fútbol.

CATEGORÍAS INFERIORES

¿Consideras que el mundo del fútbol es lo suficientemente solidario?

Creo que la solidaridad que no se ve es perfectamente lícita. La gente no tiene que decir en qué se involucra. Me consta que hay muchos/as futbolistas que colaboran en proyectos solidarios de manera anónima, que es la mejor forma de hacerlo. A mí me parece bien esa manera de actuar. En el caso de ‘Common Goal’, ojalá vayamos arrastrando a más personas y entidades poco a poco. Hay que recordar que está abierto a todos los actores que forman parte del fútbol. Paulatinamente se irá haciendo más grande y yo estoy segura de que aportará muchas cosas.

En categorías inferiores, España ya es referencia mundial…

En categorías inferiores estamos arrasando… Se han ganado títulos, se han jugado muchas finales… La verdad es que la evolución se nota en competiciones nacionales e internacionales. Se ha apostado por el fútbol femenino y se están viendo resultados, lo que va a hacer que esa apuesta con vistas al futuro sea todavía mayor. 

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